El Virus de la Alegría

Hace ya un tiempo que pude poner nombre y apellidos a la alegría. La alegría es un virus muy contagioso. No hace falta contacto directo con el infectado: el esbozo de una simpática sonrisa o la enérgica brisa de una carcajada son suficientes para contagiarte.

Como ocurre con todos los virus, hay individuos inmunes a ella que, por mucho que lo intenten, jamás se contagian. He de advertirte, que si te contagias de alegría, el virus te dominará y producirá en ti los siguientes síntomas: entusiasmo absoluto, ganas de reír todo el rato y un sentimiento de felicidad inexplicable.

Como he dicho, yo me contagié hace unos cuantos meses. Tras una ardua y exhaustiva investigación, descubrí que este virus no lo trasmiten microscópicos organismos, sino personas. Y hay una persona viral, muy viral que logró contagiarme de alegría desde el primer momento en que la conocí. Ella no es muy consciente de ello. De hecho, a veces se siente insignificante en un mundo lleno de gente. Pero no, ella es muy grande y hace cosas grandes todos los días. Contagia de alegría y optimismo a todo el que la rodea. Está llena de ilusión y, sobre todo, de amor. Creo que sin ella, la vida de todos los que la conocemos, sería más turbia, más triste y tendría menos sentido. Hoy es su cumpleaños y necesitaba que supiera, que todos supieran, lo maravillosa e increíble que es.

Feliz cumpleaños Bea. Te quiero un montón.♥️

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